Gracias por atender estas letras semanales, señor lector. Gracias de corazón, palabra y pensamiento por hacerlas suyas. Insisto, no soy el más indicado para hablar de Dios. Reflexionar, escudriñar, in ...
ITenía entre siete y nueve años cuando me acostaba en la cama y trataba de imaginar qué había después de Dios. Solo se me aparecía en mi mente un manto inmenso de oscuridad en el que yo trataba de ...